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PERSPECTIVA DE LA INDUSTRIA AZUCARERA
EN EL MARCO DEL DR-CAFTA

     

PONENCIA PRESENTADA POR EL LIC. FAUSTINO JIMÉNEZ
DIRECTOR EJECUTIVO DE INAZUCAR,
EN LA XXV ASAMBLEA GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN
INTERNACIONAL DEL AZUCAR -OIA-,
CELEBRADA EN LONDRES, REINO UNIDO,
DEL 21 AL 25 DE NOVIEMBRE DEL 2005.


Londres, Reino Unido
Noviembre 25 del 2005

 

 

 

PERSPECTIVA DE LA INDUSTRIA AZUCARERA
EN EL MARCO DEL RD-CAFTA

 

La industria azucarera dominicana inicia un proceso de modernización a finales del siglo XIX, con la construcción de grandes y medianas centrales azucareras, que se extendió durante ochentitres (83) años comprendidos entre 1874 y 1957. Antes de 1874, la producción de azúcar en la Republica Dominicana, se hacía a través de métodos rudimentarios, con moderadas variaciones desde el Siglo XIV

 

Desde la construcción en 1957 del último de los ingenios azucareros del Siglo XX, no se había vuelto a instalar otra central hasta los años 1998 y 2000, en los cuales surgieron dos pequeños ingenios, que nunca pudieron consolidarse en la producción de azúcar y mieles. Ambos permanecen cerrados.

 

Hasta 1982 existieron en la República Dominicana dieciséis (16) ingenios. De estos, doce (12) pertenecían al Estado y cuatro (4) al sector privado. En conjunto tenían una capacidad instalada para moler 72,698 TM/dìa, y disponían de 257,442 hectáreas para el cultivo de la caña. Su producción de azúcar ese año alcanzó 1.2 millones de TMVC.

 

A partir de ese año 1982, el sector privado da inicio a un proceso de eliminación de ingenios para concentrar las operaciones en busca de eficientización de la producción azucarera. Contrario a esto, cuando el sector público comienza a clausurar centrales azucareras en 1987 afectando los ingenios Catarey y Esperanza, los propósitos fueron el de transferir a empresas agroindustriales privadas gran parte de sus tierras para destinarlas al cultivo de cítricos, piña y palma africana entre otros rubros.

 

Sin embargo, la operación de cierre que continuó por parte del Estado en 1995 y 1996, si perseguía el propósito de la concentración de la producción con mira a la eficientización, en el caso de la Región Este del país, donde se localizaban cuatro de los doce ingenios estatales. Estas acciones tenían correspondencias con recomendaciones formuladas, en tal sentido, por el Banco Mundial.

 

Pero a pesar de los esfuerzos de las autoridades azucareras del sector público de entonces y como consecuencia de los bajos precios del azúcar en el mercado mundial, que limitaba forzosamente la producción azucarera a dos mercados uno externo, el preferencial de Estados Unidos y el local ambos reducidos, las posibilidades de expansión eran cada vez menores. Por un lado por la falta de capital y por la otra por la estrechez del mercado, que impedía la producción en escala.

 

RELACION DE INGENIOS AZUCAREROS EN LA REPUBLICA DOMINICANA,
AREAS DE CAÑA Y CAPACIDAD INSTALADA

De ahí, que de una producción en 1980 de 651,685 T.M/VC, pasamos diecisiete (17) años después; esto es en 1996, a producir tan sólo 189,594 toneladas, equivalentes a un 29.1 por ciento de lo que se produjo en 1980. Más luego, la producción siguió disminuyendo y en 1999 se situó únicamente en un 8.3 por ciento para unas 53,912 T MVC, con respecto al año base.

 

Es evidente el deterioro de las centrales azucareras del sector público. Esto se comprueba con la caída estrepitosa de la producción, a consecuencia del abandono de las plantaciones cañeras, sus factorías, su infraestructura vial, incluyendo vías férreas y sus equipos de transporte, entre los que se encuentran locomotoras. Todo esto, a lo largo de las ultimas tres décadas.

PRODUCCION, EXPORTACION Y CONSUMO DE AZUCAR (EN T.M.)

1980 - 2005

* ENERO - OCTUBRE



GRAFICO No. 1

PRODUCCION, EXPORTACION Y CONSUMO DE AZUCAR

EN TM 1980 - 2005

 

Sus operaciones eran ejecutadas, en partes con fondos públicos provenientes del presupuesto Nacional en forma de subsidio. Las pérdidas contables eran cuantiosas, y sus pasivos con la banca comercial, colonos, el comercio, la industria y hasta con instituciones de servicios de salud, hacían insostenible el funcionamiento de esas agroindustrias.

 

Fue entonces, frente al dilema de seguir subsidiando o cerrar los ingenios, cuando entre 1996 y 1997 el gobierno decide poner en marcha una nueva política azucarera sustentada en una moderna Ley General de Reforma de la Empresa Pública, que tiene como objetivo la reforma y capitalización de los ingenios pertenecientes al Estado Dominicano.

 

Esa ley aprobada por el Congreso Nacional y promulgada por el Poder Ejecutivo en junio de 1997, permitió que todos los ingenios públicos se transfirieran a inversionistas privados para su capitalización entre finales del año 1999 y principios del 2000.

 

Todas sus factorías con capacidad instalada para moler 32,704 toneladas métricas de caña por día y con sus correspondientes plantaciones cañeras compuestas por 251,572 hectáreas y una producción nominal de 10.0 millones de toneladas métricas de caña por año, pasaron al sector privado con la encomienda expresa del gobierno nacional de hacer las inversiones necesarias en las diferentes áreas para la capitalización, rehabilitación y modernización de esas centrales azucareras. De tal manera que se convirtieran en empresas competitivas acorde con la globalización de la economía mundial y el libre mercado. Y asì, igualmente, poder neutralizar de esa manera los efectos de una discriminatoria política azucarera de Estados Unidos y la Unión Europea basada en subsidios a sus productores.

 

El proceso de reforma y capitalización de los ingenios azucareros del sector estatal, inició su implementación alrededor de un amplio programa de inversión privada, que no pudo ser ejecutado porque a partir de agosto del año 2000, el gobierno de entonces cambia la política azucarera con evidente rechazo a la que existía hasta julio de ese año.

 

Con la clausura definitiva de los ingenios Catarey y Esperanza en 1987, quedaron sòlo diez, y de éstos, una empresa de capital mexicano que había obtenido mediante licitación pública cinco de ellos, fue forzada abandonar el país en septiembre del año 2000. Las cinco centrales disponían de una capacidad instalada de molienda de caña por día de 19,777 toneladas métricas equivalentes al 60.5 por ciento del total de la capacidad instalada de los diez ingenios que era de 32,713 TMVC. Además de 62,846.5 hectáreas cultivadas de caña. Esta situación dio origen al surgimiento de un panorama de incertidumbre total entre inversionistas nacionales y extranjeros. Esa empresa pagaba al Estado cada año US$5,548,880.00 de renta fija.

 

A otros inversionistas arrendatarios, también se les emplazó para que abandonen las centrales azucareras contratadas o les reducirían sus áreas agrícolas que les habían sido transferidas bajo inventario contractuales y por las cuales conjuntamente con las factorías pagan una renta fija anual consignada en los contratos de privatización mediante la modalidad de arrendamiento. Estas intimidaciones se hacían bajo el argumento de integrar parte de esas tierras a supuestos programas sociales.

 

Como resultado de la modificación de la política azucarera puesta en marcha en 1997, el gobierno de turno clausuró cuatro ingenios que conjuntamente con los cuatro ingenios cerrados a mediado de la década de los años ochenta (80's) y de los noventa (90`s) suman ocho.

 

De ahí, que de una capacidad instalada de molienda de caña por día de 36,333 TM/dìa que tenían los doce (12) ingenios gubernamentales hasta 1986, pasaron en la actualidad a tan sólo 14,878 TM/dìa para un 40.9 por ciento de la capacidad instalada total al año de referencia (1986). Esto significa que el 59.1 por ciento de esa capacidad ha sido eliminada.

 

En cuanto a sus tierras cañeras, la situación fue tan dramática como la de las factorías. Esto se puso de manifiesto entre septiembre del 2000 y septiembre del 2004, con la repartición de casi 125 mil hectáreas, entre autoridades y allegados suyos durante ese período, de las 252 mil hectáreas que disponían los doce ingenios hasta el año 2000. Esto representa el desmantelamiento de la infraestructura agrícola de alrededor del 49.6 por ciento.

 

A los ingenios clausurados les fueron desmanteladas por completo sus factorías y 450 kilómetros de vías férreas. Sólo en dos de ellos, Río Haina y Ozama, el desmantelamiento comprendió 282 kilómetros de esas vías con 495,326 piezas ferroviarias que incluyen 56,000 rieles, 382,200 traviesas, 46,380 pares de eclipsas, entre otras piezas. Asimismo, fueron desmantelados 31 de 32 puentes ferroviarios de acero puro construidos a lo largo de los 192 kilómetros de vías férreas del Ingenio Río Haina, que era uno de los más grandes y modernos del país, construido en 1950. Todas las piezas de acero fueron vendidas como chatarras y exportadas al mercado internacional. Fue un verdadero acto de lesa industria azucarera lo que pasó con ésta; durante los períodos comprendidos entre 1961 al 1996 y del 2000 al 2004.

 

EL CONSUMO DE AZUCAR REFINO EN REPUBLICA DOMINICANA

 

 

La República Dominicana consume en promedio anual 325,025 toneladas métricas de azúcar. Esta cantidad se clasifica en 182,583 de azúcar crudo para un 56.0 por ciento y 142,436 del tipo blanco equivalentes al 44.0 por ciento. La demanda ha venido variando constantemente durante todo el período 2000- 2004 como lo evidencia el crecimiento del 14 por ciento en el año 2001 con relación al 2000; mientras que en el 2003, la demanda apenas se incrementó en un 2.1 por ciento para sufrir una reducción considerable en el 2003 del orden del 13.7 por ciento. En el 2004 se expandió en un 11.4 por ciento. La demanda hasta octubre del 2005 fue de 278,850 y si proyectamos noviembre y diciembre; casi igualaría la del 2004 con 334,620 toneladas métricas. Y siendo asì la misma sufriría una reducción del 0.2 por ciento.

 



GRAFICO NO. 2

CONSUMO DE AZUCAR 2000-2005

(TM)





CONTRASTE ENTRE LOS SECTORES ESTATAL Y PRIVADO EN LA INDUSTRIA AZUCARERA

 

Mientras sucede esto alrededor de los ingenios estatales, las empresas azucareras del sector privado, ponen en marcha un vasto plan de tecnificación y modernización de su infraestructura azucarera que comprende las áreas vitales de sus respectivas agroindustrias. Implementan un intensivo programa de modernización en las áreas agrícolas que van desde el mejoramiento de sus plantaciones de caña, con la ejecución de programas de investigación de nuevas variedades más productivas, la mecanización en el corte de caña, modernización del sistema de transporte y la introducción en las factorías de tecnología de punta.

 

Todo esto, llevó a ese sector de la industria azucarera nacional a incrementar su producción , lo que le permitió al país suplir los dos mercados con los que tiene compromiso: El Nacional y el preferencial de estados Unidos. Su producción mantenían tendencias inversamente proporcional a la de los ingenios del gobierno, en ambos casos.

 

Como resultado de esa política de expansión implementada por ese subsector desde principios de la década de los noventa (90`s), su producción de azúcar representó un 74 por ciento en comparación con la producción total del país entre 1995 y el 2005 y un 198 por ciento por encima de la producción del sector público en igual período. Durante los últimos seis años que van del 2000 al 2005, la participación del sector privado en la producción nacional fue del 80.5 por ciento y la del sector público privatizado del 19.5 por ciento. Todo esto, debido a la incorrecta política azucarera que pusiera en marcha el país durante los cuatro años transcurridos entre el 2000 y el 2004.

 

Sin embargo, no obstante a esto, esas centrales azucareras están impedidas para continuar su expansión, al menos en lo relativo azúcar, porque se lo impide el mercado. Por cuanto la República Dominicana sólo opera en el mercado nacional y en el mercado preferencial de Estados Unidos.

 

En el mercado mundial, no se comercializa con azúcar desde hace más de diez años, debido a la estructura de precios que continúa por debajo de nuestros costos de producción a pesar de que en los últimos meses se ha registrado un repunte aunque no lo suficiente como para constituirse en instrumento de estímulo a la inversión con fines expansivo de la producción azucarera.

 

Su nivel de tecnificación, modernización y consecuentemente eficientización les permiten a ese subsector azucarero operar con altos niveles de productividad, constituyendo éste, el mecanismo más idóneo de que dispone la República Dominicana para competir en azúcar con Estados Unidos y Centroamérica en el marco del RD-CAFTA; asì como con la Unión Europea y cualesquiera otra región del mundo; siempre y cuando los subsidios a la agricultura y/o a los productores de azúcar, no formen parte de la política azucarera de esos países o regiones.

 

Debido a que este subsector produce el 85 por ciento, de la producción nacional de azúcar, exporta el 79 por ciento de la cuota al mercado preferencial y abastece el mercado local con el 88.7 por ciento de la demanda total, es entendible concluir que estos indicadores son lo suficientemente representativos para que a partir de los mismos podamos proyectar al país como poseedor de los instrumentos de competitividad necesarios para operar en el marco del CAFTA; asì como en otros mercados con reglas definidas de libre mercado.




REDEFINICIÓN DE LA POLÍTICA AZUCARERA

 

En la actualidad, el gobierno ha redefinido la política azucarera orientada en dos direcciones.

 

Por un lado, en el marco de esa nueva política, se están creando las condiciones indispensables para que la industria azucarera asuma un rol trascendental de cara a la inminente entrada del país al RD-CAFTA con Estados Unidos y Centroamérica, a partir del año 2006. para ello, el gobierno nacional está proveyendo de todos los recursos técnicos -financieros al Consejo Nacional de Competitividad, que trabaja para fortalecer la competitividad industrial en coordinación con todos los sectores productivos del país, incluyendo el azucarero.

 

Asimismo también, dentro del marco de la nueva política azucarera, el gobierno trabaja arduamente para insertar al país en la línea de producción de etanol carburante, a través de la inversión privada. Y aunque todavía el Congreso Nacional no ha aprobado el proyecto de Ley de Incentivo al Desarrollo de Fuentes Renovables de Energías, con lo cual se crearía el Marco Jurídico que regulará el diseño de proyectos energéticos, la inversión, producción y comercialización de energía renovable, hay en el país decenas de inversionistas privados nacionales y extranjeros en espera de ese marco jurídico, para invertir en la ejecución de proyectos de energía renovable, especialmente en la producción de etanol y cogeneración.

 

Con una mezcla de un 10 al 22 por ciento de etanol con gasolina, se estima una demanda del primero para el 2006 de 43.4 millones de galones (3.78 litros / galón), de 58.5 millones para el 2007, y para el 2010 de 110.3 millones.


Para producir la cantidad de etanol que demandaría el país el próximo año, se requiere de una inversión inicial de US$80.0 millones y una inversión adicional cada año de US$40.0 millones hasta el 2009. El área requerida el primer año es de 62,893 hectáreas y de 83,333 para el 2010. El país dispone de la cantidad de tierra que sea necesaria, y de la voluntad en todos los aspectos que sean necesarios y convenientes, que enrumben al país por el sendero de la producción de energía renovable.

 

Esto, a mediano y largo plazo, irremisiblemente que convertiría al país y a su infraestructura agrícola e industrial en un entorno de mayor productividad, eficientización y por consiguiente con mayor capacidad competitiva en un mercado internacional que su dinamismo indetenible, ha dejado atrás la obsoleta teoría de la ventaja comparativa, para dar paso a la teoría de la ventaja competitiva basada en menor costo, calidad y el justo a tiempo.

 

 

Faustino Jiménez

Director Ejecutivo

Instituto Azucarero Dominicano

 

Londres, Reino Unido

Noviembre 25 del 2005.-

 
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