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DECLARACION DE PRENSA

La Trigésima Primera Asamblea General de la Organización Internacional del Azúcar  –OIA-, efectuada del 28 al 31 de mayo en la República de Mauritius, apoyó los esfuerzos que viene realizando la República Dominicana  para tecnificar y mecanizar su industria azucarera, con el objetivo de eficientizar  su producción,  obtener mayor capacidad competitiva  en los mercados internacionales y reducir la dependencia de mano de obra importada.

Los ochentiún (81) países miembros reunidos en asamblea en presencia de otros países observadores, corredores internacionales de diferentes bolsas donde se cotizan los precios del azúcar, numerosos inversionistas del área azucarera  y organismos internacionales como el Fondo Común de Productos Básicos de las Naciones Unidas, partiendo de los planteamientos formulados por la República Dominicana  en una conferencia titulada    “LA NUEVA POLITICA AZUCARERA  DOMINICANA DE CARA AL DESAFIO INTERNACIONAL” presentada por nosotros, acogió una propuesta  en tal sentido hecha por la República Dominicana, en apoyo a la industria azucarera y en defensa del país, ante la campaña  internacional  que sectores interesados vienen  llevando a cabo  en contra de la industria y del país, mediante   acusación de prácticas esclavistas y discriminación racial en la industria  azucarera nacional.

En la ponencia presentada  por el país, en el marco de la Trigésima Primera Asamblea General   de la Organización Internacional del Azúcar –OIA-, se destacó la importancia de la entrada en vigencia de la Ley de Incentivo al Desarrollo de Fuentes Renovables de Energía (Ley No.57-07), desde el punto de vista  de los incentivos previstos en la Ley para los proyectos de inversión en el  área  de  la  producción  de  energía  de  fuentes renovables, como bioetanol, biocombustibles y bio-diesel dirigidos al autoconsumo, la comercialización nacional y la exportación de energía solar y eólica, para lo cual el gobierno contempla la construcción de parques eólicos  que faciliten  la inversión.

En la exposición de referencia fueron igualmente resaltados los objetivos estratégicos de la ley, entre los cuales tenemos el aumento de la diversidad energética en lo relativo a la capacidad  de autoabastecimiento de combustibles y energía no convencionales, reducir la dependencia de los combustibles  fósiles importados, estimular la inversión privada y comunitaria en proyectos de energías renovables y contribuir a la descentralización de la producción de energía eléctrica y biocombustibles.

Se resaltó  por igual en la conferencia, el clima económico  reinante en el país, donde existe una gran estabilidad macroeconómica, en el que la economía ha experimentado en los últimos dos años uno de los mayores crecimientos  en el mundo del Producto Interno Bruto (PIB) con 9.3 y 10.7 por ciento, respectivamente durante los años 2005 y 2006  que acompañados de bajos índice de inflación y del Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica,  convierten al país en una zona ideal para la inversión.

Otro aspecto considerado en la disertación, es el plan del gobierno dominicano  para la implementación de un gran proyecto de inversión en terrenos cañeros  del Estado para producir azúcar, etanol y energía.  El proyecto a ser ejecutado por inversionistas privados nacionales y extranjeros, prevé un monto de inversión de 500 millones de dólares.

Los aportes de la industria azucarera de los últimos  treinta y seis (36) años  que van del 1970 al 2006, período  en el cual se cultivaron 133.9 millones de tareas de caña, con una molienda  de 291 millones de toneladas métricas  y una producción de 30.5, millones de toneladas métricas de azúcar. Se  crearon en ese período 2.9 millones de empleos  directos y 14.4  millones  de empleos indirectos, con un aporte de la industria a la economía de 7,805 millones de dólares por concepto  de exportación de 21.6 millones de toneladas métricas de azúcar, que sumadas a 1,210 millones  de galones americanos de melaza por 401 millones  de dólares totalizan 8,206 millones de dólares durante esos treinta y seis años.

En la ponencia ante la  -OIA-, la República Dominicana rechazó categóricamente  los argumentos de sectores internacionales, en el sentido  de que en el país se aplican métodos esclavistas   y discriminación  racial en la industria azucarera.  Esos argumentos calificados de injuriosos y calumniosos sólo buscan dañar la buena imagen que tiene la República Dominicana en el exterior de conformidad con la exposición.

Fue planteado categóricamente en la disertación que en la industria  azucarera no se practica en lo absoluto ni prácticas esclavistas ni tampoco discriminación por efecto de nacionalidad.  Los trabajadores extranjeros  que operan en ella son contratados en forma voluntaria y tienen pleno derecho a decidir sus movimientos; pudiendo trasladarse; según sus propias conveniencias, a cualquiera de las centrales azucareras localizadas en la misma región y/o en otras diferentes; así como realizar otras actividades, como lo hacen permanentemente en diversos sectores de la economía.

Y si eso no lo fue antes, cuando la industria azucarera empleaba entre 75 y 80 mil  trabajadores por año entre 1970-1999 para un total de 2.2 millones y cuando la industria  no estaba mecanizada, ahora menos.  Antes operaban 40 mil braceros de nacionalidad haitiana y ahora solo entre 10 y 11 mil trabajadores, que únicamente representan menos del 1 por ciento  de una población de haitianos de  1.9  millones que se estima vive en el país entre legales e ilegales.

La gran cantidad  de esos inmigrantes  se desempeñan trabajando en múltiples áreas de la economía nacional y sin embargo sectores que interactúan  en contra  de la industria  azucarera la emprenden contra ella, lo que revela fehacientemente el plan criminal puesto en marcha contra dicho sector.

El gobierno dominicano, los sectores productivos del país y la casi  totalidad de la población, para no decir que toda, están conscientes del drama  que viven los haitianos en su país.  Y  en correspondencia  con ese grado de conciencia actúan para ayudar a ese pueblo a sobrellevar su situación.  Pero la comunidad internacional debe ser más activa frente al caso y saber que la República Dominica por más que haga y quiera hacer no lo puede ni todo,  ni sola.

No hay porqué negar que la industria azucarera precisa de braceros de origen  haitiano.  Pero tampoco, nadie está en capacidad de negar que la República Dominicana es una importante fuente de empleo para ellos, a través del sector azucarero, que desde hace muchas décadas obtienen ingresos económicos que históricamente les han permitido vivir.

Si la defensa  de los haitianos, fuera el verdadero objetivo de los sectores  que distorsionan la realidad dominicana en el exterior; entonces deberían estar luchando junto a ellos en su propio país, para mejorar las condiciones económicas, sociales y políticas de la vecina nación, que posibiliten que cada vez más en forma sostenible ingresen a ella  grandes flujos de capitales con fines  de inversión que permitan  iniciar una etapa de desarrollo que genere las fuentes de empleos que precisan sus ciudadanos y puedan  colocarse en condiciones de no necesitar venir a la  República Dominicana en busca del empleo que no pueden obtener en su país. 

Lic. Faustino Jiménez

Director Ejecutivo

Santo Domingo, D. N.

13  de junio  del 2007.-

 



 
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